María Dolores Ramos Ojeda

Loli Ramos1 composicion mas chicoDiplomada en Filología Francés, licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua Castellana y Literatura.

Estamos ante el cincuenta aniversario de San Fulgencio y no puedo dejar de hacer algunas remembranzas de lo aquí vivido. Llegué a San Fulgencio en los setenta,aquí cursé los últimos cursos de bachillerato, luego he vuelto en los dos mil para impartir clases de Lengua y Literatura Castellana.
La estructura física del instituto sigue siendo la misma como todo aquel amigo que sabe bien envejecer,salvo pequeñas variantes como el salón de actos que ha desaparecido,en cuyo lugar se ubican hoy los departamentos.
De los profesores¿qué voy a decir ! Que gracias a ellos estoy hoy aquí haciendo con otros, lo que en su día hicieron ellos por mí. Como no recordar las magníficas clases de D.Juaquín Bravo,las parsimoniosas de D. Fernando Aguirre; las maravillosas diapositivas de Dª Pepita Valero (a través de esas diapositivas empezamos a viajar y conocer mundo),la amabilidad de Pilar Corral, las de Don Antonio,las bromas de D. Manuel Rojas,la sapiencia de Dª Mariví y Don Domingo,la cercanía de Dª Caridad Corral Y quién no recuerda a Don Fausto, gracias a él se han quedado en estos pasillos muchas carcajadas de adolescentes impregnadas. Y como no Dª Argeli con un amor apasionado por su profesión,la cual conservo en la actualidad como una buena amiga.
No puedo dejar de mencionar a los entrañables conserjes: Antonio,Guillermo y Josefina.
Aquí me hice de amigas,algunas las conservo en la actualidad,con las que jugaba al elástico en el patio,con las que me reunía para estudiar,con las que hacíamos excursiones y también en C.O.U nos empezábamos a tomar una copita en el bar del casino¿verdad?
¡Ah!,esas niñas que jugaban al elástico con catorce años,vestían un uniforme de pichi gris camisa blanca y corbata escocesa.
Fueron unos años muy bonitos y de gran aprendizaje;es por eso que cuando el destino me trajo por segunda vez a San Fulgencio,sentí una gran emoción, supe que volvía para dar las gracias por todo lo aquí recibido.
Si mis años de estudiante fueron bonitos,no dejan de ser magníficos también los once que llevo como profesora, desde aquí quiero dar las gracias a todos mis alumnos ,pues sin ellos no hubiese sido posible mi dicha.
Gracias a todos.

Ceferino Madero Madero

Ceferino maderoAnte los 50 años de la Fundación del Instituto San Fulgencio, quiero decir que la mayor parte de mi vida la he pasado en el mismo.

En el año 1965 entré como alumno de 1º Bachiller, y durante los seis siguientes años hice los 6 cursos de Bachiller y el 1º C.O.U., que se instauró sustituyendo al P.R.E.U.

En este instituto aprendí a amar la Historia, que sería la especialidad de Magisterio que posteriormente haría. Aquellos años fueron sin lugar a duda los mejores de mis años escolares, tanto por las amistades que creé, como por los fabulosos profesores que pasaron por mi vida, dejando huellas que me marcaron en muchos sentidos.

Pepita de la Fuente, fue mi profesora que marcó por primera vez ese amor por la historia tan hermosa que ya no me abandonaría en toda mi vida. Con aquel famoso álbum de la Historia del Arte que haríamos y del que llegué a encuadernar varios tomos, dejándolo inconcluso en la parte del Barroco hasta el siglo XX (sin encuadernar, pero los folios aún están guardados en mis armarios).

La lengua y Literatura que Isabel López Vazcuñana me inculcó no se me olvidará nunca.

También hay personas que, no porque dieran asignaturas un poco fuera del contexto como la Formación del Espíritu Nacional, dejaron una impronta en mi persona, no solo por la calidad de la persona que la impartía, sino por los valores que nos transmitía de compañerismos, familiaridad, etc, como fue D. Joaquín de Soto Ceballos .

Los 4 primeros años del Bachiller las clases eran, los alumnos por un lado y las alumnas por otro. Ya en el Bachiller Superior las pusieron mixtas.

El amor por el latín no solo se debió al buen hacer de Argelina González, sino también al cariño de Pepe Guzmán con su peculiar forma de enseñarnos la gramática. Todos en coro y si sabías la respuesta pasabas adelante y si no hacia atrás.

En el arte de traducir los latino y griegos, Argeli y Javier Ares tuvieron mucho que ver en el gran amor que le profesé a las Lenguas Clásicas.

En las Lenguas Clásicas caí y no me arrepiento para nada, tras huir de las Matemáticas de Dª Carmen Ferrer, que me hacía pasar canutas con su asignatura, aunque aprendí mucho de ella porque era una buena profesora con una manera particular de dar las clases, que a mí no me convenció.

En C.O.U. me volví a encontrar con las Matemáticas de Federico Madero y que alegría me volvía a dar.

Podía estar escribiendo un montón de folios y no terminaría nunca, solo quiero transmitir en estas letras mi agradecimiento tanto al Instituto como a los Profesores que pasaron por mi vida y recordar el montón de amigos y compañeros que pasamos por aquellas aulas.

Por último y para no cansaros, quiero decir que me he pasado en el instituto casi toda mi vida, pues aún hoy en el 2014 estoy prejubilado en él y trabajando hasta enero 2015.

El San Fulgencio ha sido sin lugar a dudas parte de mi vida, ya que he pasado como he dicho, en sus aulas 7 años estudiando y 32 años trabajando en él como personal no docente.

Adela Muñoz Páez

Adela MuñozNo he hecho un estudio de la educación durante el franquismo, pero de lo que no tengo ninguna duda es de que yo entré con diez años, o sea antes del 1970, en el instituto San Fulgencio de Écija, que se había fundado muy poco antes. Los alumnos y alumnas que estudiaban en él no eran una élite, ni mucho menos, de hecho sólo una minoría fuimos a la universidad. No estoy segura de que las aulas fueran mixtas desde el primer año, pero desde luego lo fueron la mayor parte de los cursos. Teníamos Formación del Espíritu Nacional, por supuesto, pero lo autenticamente impactante eran las clases de religión de Don Antonio, donde igual se hablaba de sindicatos que de relaciones sexuales; las maravillosas de historia o literatura, que determinaron mi afición a esas materias, o las regulares de física, a cuasa de lo cual cojeé en esa materia. Comparada con la del colegio de monjas, la enseñanza era excelente. Han pasado más de cuarenta años, pero todavía recuerdo vívidamente la sensación de libertad que experimentaba cuando corría y me resbalaba por los pasillos sabiendo que no iba a venir una monja a amenazarme con las penas del infierno. Sólo pasé en el San Fulgencio 7 años, de 1º a 6 y COU, (tras lo cual fuimos la primera promoción que hizo la selectividad) pero ese periodo tuvo una influencia decisiva en mi vida, que nunca pude agradecer a mis profesores.

Adela Muñoz es Catedrática de Química Inorgánica en la Universidad de Sevilla. Presidenta de la Asociación Rector Machado y Núñez por una investigación y docencia de calidad en la Universidad de Sevilla. Forma parte la de junta directiva de la Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA).

Os invito a que paséis por su Web «Cartas a Hypatia«

Fotos de alumnos de nuestro Centro

A recordar viejos tiempos.

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Entrega de premio a D. Jerónimo Díaz

El pasado 10 de marzo se entregó el premio a D. Jerónimo Díaz, autor del cartel ganador en el concurso de carteles del 50 aniversario.IMG_5639

Fotos de la celebración del 25 aniversario

Hace casi 25 años ya se celebró el 25 aniversario de nuestro Centro. Os dejo un reportaje fotográfico de aquellos momentos.

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